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Estudio del Sur

LEÓN PLASCENCIA ÑOL:ESCRITURA ENTRE LOS RESTOS DE CAFÉ.

ESCRITURA ENTRE LOS RESTOS DE CAFÉ

todo ocurre así
María Negroni

Es cierto:
la noche retrocede o se alarga en tu pupila. Unos restos
en los restos de café.
Harás un viaje, me dijeron. Harás un viaje para perderte
en el cielo o en sus brazos. Escoge. Y escogí volver
a un principio; escogí llamarme así como lo hago
ahora. Ahoridad de aquí.

Estaba el rostro de mi flaca es eso: “Su origen no lo sé, pues
no lo tiene”, lo dijo el fraile que ya sabemos. Entre
esos restos que extendí en el plato, entre esa negrura,
y grumos: restos de lo decible, y algo queda
,algo que está aquí
que se entumece, algo
que es algo. Alguna cosa,
algo.

Fueron pájaros los arrojados por la mano izquierda
para saber del futuro. Una montaña en los dineros
que pagué para saber lo adivinable. Algo falla:
el rostro de mi flaca
se parece al de mi flaca y yo quisiera
que fueran un turbión o, al menos,
sus labios en los míos.

“Harás un viaje” y no hay avance, sólo
los pasos, las cuatro calles y llegaremos
a lo no visto. Vi
desde el equipal el mundo: no se
asemeja a los pliegues de mi flaca. Vi
una parvada de gallaretas formando
el ojo herido, la mancha
que recuerda su desierto.

Quería contarte algo, yo
quería contarte algo. Alguna cosa
al menos: algo.

UNA MAÑANA POR PRAGA

Anduve por la calle buscando la huella paralela, la huella
de lo oculto o al menos un bar
en donde pudiera beber una cerveza. Oscura es la fachada,
oscuro el cuerpo más oscuro
de la gitana que decía la suerte en checo. No entendí
el significado de los trazos, la estrella de David,
el cauce del Moldau y la pantera negra de Hrabal.
A veces Mozart, a veces Jan Neruda. Primero la música,
luego la calle rumbo al castillo
o el puente Karlos IV. Muchas las piernas, muchos
los brazos que transcurren
de un lado a otro. Voy y vengo
sin encontrar salida, sin descansar
mis pasos. Hubo consecuencias y rostros perfectos. Algo
tan banal
como el cansancio o las estatuas
agotadas por el calor. Praga fue un espejismo
que aún no sé explicarme.

STARANOVÁ SYNAGÓGA

Aquí estuvo el jajam, aquí estuvo,
muy al fondo. Siete luces
y una estrella es lo que veo. No veo
a nadie, sólo la hilera de sillas
para leer la Torá, sólo al centro
lo secreto. Oculto al ojo
la mirada. Me dijeron goi.
Afuera Praga
y una calle. Afuera la brisa
que no refresca.
Aquí el jajam
Löw no está pero sí la luz
y varios signos o su silla y la tevá. Frente a mí la veo,
a metros de distancia la madera. Seis
puntos que caen, que miran.
Baruj hashem.
Afuera
el aire, afuera el cielo.

LEÓN PLASCENCIA ÑOL: Jalisco, México. Dirige Filodecaballos, editores. Entre sus libros están Enjambres, El árbol de la orilla y Apuntes de un anatomista de las ciudades.Entre sus premios se encuentran el Gilberto Owen, 2004, y el Álvaro Mutis (México-Colombia). Los poemas aquí seleccionados pertenecen a su poemario Zoom.

Archivado en con fecha 03/jun/2007 - 0 comentarios

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